La Educación en Venezuela: Aciertos o Desaciertos
La República Bolivariana
de Venezuela, concibe la educación como un derecho humano y un deber social
fundamental, inherente al sistema democrático, gratuito, obligatorio, de
calidad y diverso en sus principios culturales. Por esto, Venezuela es el país de América Latina que más invierte en educación
pública, un poco más del 7% del Producto
Interno Bruto (PIB) es destinado exclusivamente
para fortalecer el tema educativo en todos sus niveles; lo que ha permitido
garantizar la inclusión de millones de personas en todos los niveles del
sistema educativo. En este sentido, el rescate del carácter público de la
educación es política esencial y permanente del proceso de inclusión de amplios
sectores de la población al disfrute cultural y material de nuestra sociedad.
Así, que el Estado consciente del
indispensable papel que tiene la educación en la eliminación de las
desigualdades sociales, ha elevado el % del PIB destinado a la inversión social
permitiendo la creación de numerosos programas convencionales y no
convencionales, como las misiones sociales, entre los que se cuentan: Programa
Simoncito de Educación Inicial, Misión Robinson I,II (alfabetización primaria);
Misión Ribas (Secundaria), Misión Sucre (Educación Universitaria), entre otros.
En este sentido, el Estado ha proporcionado los recursos y la voluntad de
enfocar la educación como medio de desarrollo de la población, pero no ha
transformado las estructuras de la educación para poder conseguir que la
educación este cónsona a las políticas sociales y económicas de Venezuela; comenzando
que no se tiene un currículo delineados a las necesidades y realidades de la
nación; uno que le permita formar a nuevos profesionales enfocado al trabajo
productivo, social, colectivo y no rentista.
Es difícil hablar de formar nuevos profesionales
sin que hayan quienes piensen que los profesionales tienen ambiciones
económicas que los lleven a transformar su entorno generando bienestar para
ellos y su familia; desde un punto de vista de mejoras de condición de vida no
está mal; sino que se requiere que ese mismo profesional tenga una conciencia
social y que este comprometido al desarrollo de la nación. Esto se lograría si
desde la educación inicial hasta la educación profesional los contenidos estén enfocados a educar realmente
para la vida.
El curriculum usados hasta los momentos en la
educación en Venezuela en término general no han dado los resultados, por esto
que en estos momentos se plantea la consulta para la calidad educativa en
Venezuela donde se busca propuestas para mejorar y enfocar la educación en principios
y filosofías propias de Venezuela y no de otros países con diferentes
realidades.
En síntesis, queremos destacar que la historia del curriculum en
Venezuela está caracterizada por los cambios constantes de métodos de enseñanza
y sometido al cambio inflexible de políticas oficiales. Métodos y políticas que
no han tenido la oportunidad de madurar en la base magisterial, algunos ni
siquiera logran impactar los sectores más alejados del subsistema escolar.
Quisiéramos sugerir una razonable prudencia, y sobre todo una saludable
desconfianza hacia las posturas que amparándose en experiencias foráneas,
adoptan una formulación dogmática acerca del curriculum y se erigen en portadores
únicos y excluyentes de la verdad.
Podemos concluir que la conformación del
Sistema Escolar venezolano se ha caracterizado por saltos discontinuos en donde
la constante ha sido convertirnos en «caja de resonancia» de proyectos
curriculares analizados, discutidos y hasta superados en otras latitudes. No
hemos tenido tiempo para madurar nuestros propios aportes cuando ya nos estamos
embarcando en nuevas transformaciones. Situación que Simón Rodríguez advertía al
señalar: “CUIDADO! no sea que por la manía de imitar SERVILMENTE, a las
naciones CULTAS, venga la América a hacer el PAPEL de VIEJA, en su INFANCIA”.
Fuente consultada.
http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/24002/1/pascual_garcia.pdf